
Cuando hay mucho trabajo, la estación de calentamiento debe mantener los alimentos a temperaturas seguras y constantes: sin que se sequen ni sea necesario ajustar constantemente el termostato. Los calentadores antiguos, que tardan mucho en alcanzar la temperatura adecuada o cuya potencia varía, obligan a recalentar los alimentos una y otra vez, lo que genera un desperdicio de energía. Al reemplazarlos por calentadores cerámicos de tipo infrarrojo, se logra un mejor control de la temperatura.
Lo importante detrás de todo esto
Los calentadores cerámicos de infrarrojo responden rápidamente, ya que su filamento y su estructura cerámica alcanzan rápidamente la temperatura de operación, irradiando calor directamente hacia las bandejas y el aire. Esto significa que se puede recuperar rápidamente la temperatura después de abrir la puerta, y se mantiene una temperatura constante incluso cuando se colocan alimentos fríos en las bandejas. En resumen, se obtienen rangos de temperatura más precisos y menos alarmas.
Construimos estos componentes para funcionar con voltajes de 240V o 208V, con bornes sólidos y un tamaño estándar de montaje que se adapta a los gabinetes de calentamiento comunes. El cuerpo cerámico resiste los cambios bruscos de temperatura y evita que la grasa afecte su funcionamiento. Además, la superficie emisora distribuye el calor de manera uniforme en toda la cámara de cocción.
Por qué funciona bien en una cocina ocupada
En una cocina ocupada, se necesita velocidad y consistencia. El calor infrarrojo actúa rápidamente sobre los alimentos, lo que permite ahorrar tiempo y dedicarlo más a preparar los platos. La distribución uniforme del calor ayuda a mantener los proteínas húmedas y los almidones flexibles, evitando que se quemen los bordes de los alimentos.
El consumo de energía disminuye, ya que el calentador no pierde tiempo calentando aire vacío, sino que se enfoca directamente en los alimentos. Además, la larga vida útil de los componentes cerámicos reduce las reparaciones no planificadas durante el uso.
Los detalles que marcan la diferencia
La instalación es sencilla, pero es necesario asegurarse de que el voltaje, la potencia y las dimensiones de montaje sean adecuados para la unidad. También es importante verificar las distancias con respecto a las bandejas y estantes. Después de instalar los nuevos componentes, se debe verificar la temperatura con un termómetro calibrado.
El calor infrarrojo es muy potente, por lo que es necesario ajustar la configuración del termostato para evitar excesos de temperatura. Es recomendable programar el reemplazo de los componentes durante períodos de menor actividad, ya que una vez instalados, la estación mantendrá la temperatura adecuada.